Al interpretar el video: "La pared de Pink Floyd" es posible leer el cuerpo como transgredido desde la domesticación, enajenación, excluído y marcado por la homogeneidad dentro de un espacio escolar triste y territorializado. Un espacio escolar que no permite desarrollo alguno de la subjetividad, por el contrario coarta y mutila toda posibilidad de creación, de integración con el arte y con experiencias de la vida misma.
Desde esta perspectiva el estudiante es totalmente negado a cualquier posibilidad de auto-creación, de libertad, de creatividad, de relación con el otro y consigo mismo.
El maestro se limita a encauzar y retraer a sus estudiantes, a impartir órdenes sin argumentación ni objetivo humano, a matar todo tipo de realización de raíz, sin posibilidad de retracción.
Es el video un ejemplo vivo de esa sociedad de vigilancia y control que ha temido al cuerpo pues es a traves de la dominación corporal como esta sociedad impone su ley, en la ubicación de los estudiantes, de sus uniformes, de sus mecánicas posiciones y de sus letargos homogeneos. Esta sociedad de vigilancia se preocupa por mantener aisladas a sus "víctimas" en un hábito del obedecer (del oprimido) y del mandar (del opresor).
Al finalizar el video este cuerpo lleno de ideas, sensaciones, emociones decide salirse de sí mismo, de traspasar los límites establecidos por esta sociedad de la vigilancia y decide tender puentes hacia el otro porque el cuerpo es escencialmente social y por ello está constituído por el amor propio y por el amor hacia la otredad.
Mayra Alejandra Salcedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario