lunes, 13 de febrero de 2012




Soy y seré un sujeto en transformación…… (Luz Mary Espinosa Arenas)

Mis primeras experiencias como estudiante empezaron en 1975, en una pequeña escuela de la vereda de las Flores, municipio del Valle de San José, la que me acogió con gran cariño, todo este  personificado en mi profesora Flor.
Bien…..la  escuela  estaba ubicada al lado  de mi casa, resultaba genial, pues ir a este lugar  era lo más sencillo, ya que debía desplazarme a pie en compañía de algunos primos que al igual que yo asistíamos para aprender a leer y a escribir, sin importar que estuviéramos todo el día en dicho establecimiento.
Muy sonrientes todos estábamos al iniciar el grado primero y ….. ! manos a la obra!,  dijo la maestra al ver reflejado en nuestros rostros ese gran deseo de aprender a leer  y a escribir , digo que con ese gran deseo, pues  eso fue lo que expresó cada uno de nosotros  al ingresar al  salón, con palabritas entre dientes que algunos logramos musitar .

Cada mañana  sentadita  conservando la fila y mirando la nuca  de mi  compañero y al tablero, seguía las instrucciones para hacer las planas, realizar los ejercicios de lectura en la  cartilla” Pablito”,  estaba siempre calladita esperando, copiando como maquinita todo lo que estaba en el tablero. Además a  diario replicaba las planas con los diversos grafemas combinados con las vocales con los además debía formar pequeñas palabras e ilustrarlas, al día siguiente siempre tenía  dictado con el fonema visto
Ya terminada la plana repetía y repetía como una lorita el sonido de los diversos fonemas, luego las palabras y por último terminaba aprendiendo de memoria las mismas, después  a hacer planas con todas las letras del abecedario combinadas con las vocales. Día a día quizá de forma mecánica terminé el año leyendo, claro está deletreando cada palabra que componía  una oración y si me preguntaban al final que decía, no podía decirlo pues con esa forma de leer……..

Quien entraba al salón siempre decía: que niños tan calladitos tiene la profe de primero era así pues, la maestra usaba algunas técnicas de corrección severas a estilo militar….suena como fuerte, pero la verdad que era así. Si un niño hablaba, peleaba, no traía la tarea o no hacía rápidamente la plana o tartamudeaba al  leer  ella le pegaba contra el tablero o con una vara de café. Lo más curioso de todo ello, es que nuestros padres estaban de acuerdo con dichas estrategias de corrección que lograban el objetivo propuesto.
Los años de mi infancia en la escuela  fueron pasando repitiendo y replicando todo lo que mis profesoras decían y hacían  de ahí que según( Amaya Vásquez, J 2006,p.21) solo la escritura la  asumía para “escribir claro, con letra legible, para hacer planas, transcripciones y dictados” de igual forma que la lectura la realizaba como un ejercicio para “identificar el valor fonético  de los signos lingüísticos; para pronunciar bien para entonar y hacer gimnasia de la dicción y no para desarrollar procesos de comprensión y de análisis”.

Llegó por fin el momento de ir a la Normal María Auxiliadora, hermoso claustro religioso de las hermanas Salesianas, en donde en acuerdo con mis padres estuve interna bajo unas reglas y unas normas que buscaban hacer de mí siempre un sujeto dócil y homogéneo, el que siempre acataría las reglas impuestas en dicho establecimiento, no podía ser diferente porque entonces ya no sería digna de pertenecer a tan prestigiosa institución.
De igual forma que en mi primaria, el proceso de la lectura y la escritura seguía siendo algo impuesto por cada uno de los docentes, dado que escribía solo resúmenes, informes, trabajos  de documentación entre otros, todo ello en ocasiones sin recibir una orientación para hacerlo o una instrucción para  organizar la información que se debía escribir, diría yo y que según (Amaya Vásquez, J. 2006, p. 22) :la escritura solo la asumía como “una actividad mecánica y no como el proceso de pensamiento que requiere el manejo de diferentes estrategias que parten del entorno “.
No puedo olvidar por su puesto el aspecto literario trabajado  en mi secundaria, ya que debía aprender muchos autores, corrientes literarias de las diversas épocas, las características , los representantes , obras y el análisis de algunos textos los cuales logro  evocar en este momento como: El Moro(José Manuel Marroquín),El Cristo de espaldas (Eduardo Caballero Calderón), La Vorágine (José Eustacio Rivera), María (Jorge Isaac),Don Quijote de la Mancha(Miguel de Cervantes Saavedra), La mala hora (Gabriel García Márquez).Quizá los recuerdo por el tipo de narración o por algo significativo sucedido en la vida de sus personajes ……

Así pasaron seis  años de mi vida  y llegó la oportunidad de enseñar en el grado primero, la verdad….. quizá lo que me angustió un poco el primer día, fue sentir que debía enseñar a  leer y a escribir,  un gran reto para mí, pues  era mi estreno como docente. La rectora al terminar la jornada, me llamó a su oficina para hacerme recomendaciones de cómo debería  enseñar, lo más curioso y que recuerdo así como si fuera ahora, es que sacó un cuaderno y empezó a escribir con letra cursiva, ummm, solo la miraba y decía para mis adentros, que haré, no manejo esa letra, pero que carambas……., aprenderé.  Así fue, tuve que comprar un cuaderno ferrocarril, para hacer ejercicios que encontraba planteados en una cartilla. La señora Isabel la rectora  del colegio quería que enseñara con planas repetitivas, utilizando  las diferentes letras del abecedario acompañadas con sus vocales, la tarea fue ardua, ya que para mi casa en ocasiones llevaba  algunos cuadernos para poner muestras.

En esa bella experiencia, en los que replicaba siempre con  la misma forma de enseñar, especialmente la misma táctica con la escritura y lectura(planas, ejercicios de dicción y dictados), busqué estrategias propias no impuestas por la rectora, entre estas quizá; la más divertida era cuando con los niños salíamos  al parque a buscar objetos para trabajar en la clase, jugábamos, armábamos hasta supermercados con los que realmente aprendieron a escribir y leer los nombres de los objetos que allí se encontraban . Que va a la rectora no le gustaba mucho este tipo de actividades.

 En repetidas ocasiones me decía que estaba perdiendo el tiempo en juegos, en tontadas decía ella, pero la verdad…., yo sabía que no era así, sin embargo no quería llevar la contraria para evitar problemas y de paso conservar el puestico. Quería salirme de la rutina generar nuevas experiencias de aprendizaje, salirme de los esquemas. Lo hice algunas veces pero el regañito era seguro. Pero siempre me iba contenta cuando recordaba las imágenes de los niños participando en las actividades de mis clases de lectura y escritura.
A las otras asignaturas casi no se les daba importancia  puesto que según el criterio de la señora rectora, luego se iban aprendiendo, eso sí , lo más importante para primerito, era aprender a leer y escribir.

Mi inquietud era grande, mis deseos muchos, de hacer cosas diferentes, digo diferentes a copiar, transcribir, hacer planas de letras y números, pero ahí venía el pero…….. la rectora era una señora adulta mayor, y como podría imaginarme ella no permitiría cambios para impartir el conocimiento, quien salía de esos límites también se tenía que salir del colegio, eso era lo que se murmuraba detrás de la puerta y en los pasillos.
Bueno …. a  pesar que en varias ocasiones me llamaron la atención  por romper esquemas ,como lo dije anteriormente, la rectora me quería, porque decía que me le parecía a una nieta y así……. como dirían muchos   con los cariñitos y regañitos me sostuve, durante los siete añitos, hasta que murió la señora Isabelita( rectora).

Terminaron mis días de trabajo en el colegio Cristo Rey. Y a buscar trabajo se dijo…, La cosa fue difícil , pero buscando y buscando al San Juan fui llegando. El Instituto San Juan de Dios, era una institución nombrada en el sector, se decía que era un colegio muy bueno. Y claro….la  satisfacción más grande sería pertenecer a este prestigioso colegio y que gracias a una amiga llegué a este lugar.

 En el Instituto San Juan de Dios  he tenido muchas  experiencias que  podría narrar, quizá, tendría que utilizar mucho tiempo para ello, por eso me atrevo a contarles solo algunas vividas en el año 2010.
Quiero contar a muchas personas que  lo bueno es que en el San Juan ,siempre al iniciar cada año, se  da a conocer el currículo, se planifican los proyectos, los contenidos, las actividades que vamos a hacer, es una delicia saber se pueden hacer cosas nuevas.  Digo que delicia, ya que en el colegio anterior, no había sentido ese ambiente, era algo establecido y que debía cumplirse sin salirse de sus parámetros.
Podría decir que en tantos  años dando clases y actualizando mi formación como docente, puedo pronosticar cuales serán las  posibles metas y objetivos  a cumplir con el grado tercero. Pero lo que siempre me preocupa es cómo será el comportamiento de mis  estudiantes frente a las propuestas, ya que se que aunque algunos cocimientos sean los mismos  u otros, cada vez que viene un año nuevo es un reto diferente, ya que son personitas diferentes con realidades emotivas y afectivas con las que debo luchar y enfrentarme cada instante de mi vida dentro del aula escolar.
Por ello surgió  entonces el gran desafío de proyectar y diseñar actividades en las que todos se  pudieran involucrar, cosas que propendieran en pro de mis chicos, (así les digo con cariño), entonces  decidí acercarme a la realidad de ellos.

Comencé a establecer diálogos espontáneos con ellos, en los cuales siempre escuchaba ideas nuevas frente a lo querían aprender, lo que habían aprendido o escuchado en la tele, experiencias vividas en casa. Se expresaban con tanta espontaneidad que me sorprendía escucharlos. Después les decía que ya no solo me contaran  estos hechos  oralmente, sino que también me los mencionaran   de forma escrita. Quiero aclarar al principio fue una tarea difícil pero, poco a poco lo fueron haciendo de forma más creativa y así surgieron muchos escritos que… vaya, vaya… que me  sorprendían.


En definitiva logré comprender que para que los aprendizajes sean significativos era necesario hacer que los estudiantes se sintieran dueños de sus propios saberes.
Sorprendida por la receptividad evidenciada, busqué en cada oportunidad movilizar sus pensamientos en ambientes con plena libertad, escribiendo lo que conocían y les era familiar, en sus famosos “cuadernos de creaciones”. A partir de esto  mis estudiantes fueron logrando e incorporando aportes narrativos de la realidad y finalmente, ya estaba logrando que con agrado escribieran, disfrutando de las clases de castellano, especialmente esas en las que escribían libremente.

Los estudiantes sabían  que los quería mucho. Creo que así me sentían, me lo habían  demostrado con actitudes y mensajes. Cuando la tristeza y el desgano persistían  en mis chicos, escribí mensajes como: Ahora estás algo cansado, pero sabes que estoy junto a ti para ayudarle a seguir. ¡Hoy puedes cambiar, aquí y ahora!
¿Verdad  que intentarás salir adelante?, Siento que estas  palabras sirvieron de algo, bueno….. hasta tenían algún efecto, lo vi reflejado en algunos de mis estudiantes.
Se llegó la oportunidad de ingresar a la universidad  y por su puesto empezó un reto, ya no como maestra sino como estudiante en el que el ejercicio de escribir  y de leer estaba bajo mi responsabilidad pues debía cumplir con ciertos requisitos, la verdad  no ha  sido  tan complicado como lo había pensado, ya que cada  vez me enamoro de lo que  hago. Disfruto y saboreo cada texto extrayendo de cada uno de ellos el néctar del saber.

Veo que podría quedarme contando y mencionando muchas cosas de mi experiencia de vida, quizá  hasta llenar muchas hojas pero, hoy debo dar un fin a mi relato diciendo que: “creo que no me doy por vencida ante las dificultades o los obstáculos que aparecen  en mi labor  como docente y estudiante ya que insisto y vuelvo a insistir, escogiendo caminos, que quizá me permitan llegar a la meta propuesta.

Bibliografía
Amaya Vásquez.(2006).El docente de lenguaje.(3aEd).Colombia 


1 comentario:

  1. Interesante tu reflexión , claro te centraste en la lectura y la escritura inicial... pero faltó mayor énfasis en la literatura, en tu acercamiento a ella... qué pasó en la Universidad???

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