Soy y seré un sujeto en
transformación…… (Luz Mary Espinosa Arenas)
Mis primeras experiencias como
estudiante empezaron en 1975, en una pequeña escuela de la vereda de las
Flores, municipio del Valle de San José, la que me acogió con gran cariño, todo
este personificado en mi profesora Flor.
Bien…..la escuela
estaba ubicada al lado de mi
casa, resultaba genial, pues ir a este lugar
era lo más sencillo, ya que debía desplazarme a pie en compañía de
algunos primos que al igual que yo asistíamos para aprender a leer y a
escribir, sin importar que estuviéramos todo el día en dicho establecimiento.
Muy sonrientes todos estábamos al
iniciar el grado primero y ….. ! manos a la obra!, dijo la maestra al ver reflejado en nuestros
rostros ese gran deseo de aprender a leer
y a escribir , digo que con ese gran deseo, pues eso fue lo que expresó cada uno de
nosotros al ingresar al salón, con palabritas entre dientes que
algunos logramos musitar .
Cada mañana sentadita
conservando la fila y mirando la nuca
de mi compañero y al tablero,
seguía las instrucciones para hacer las planas, realizar los ejercicios de
lectura en la cartilla” Pablito”, estaba siempre calladita esperando, copiando
como maquinita todo lo que estaba en el tablero. Además a diario replicaba las planas con los diversos
grafemas combinados con las vocales con los además debía formar pequeñas
palabras e ilustrarlas, al día siguiente siempre tenía dictado con el fonema visto
Ya terminada la plana repetía y
repetía como una lorita el sonido de los diversos fonemas, luego las palabras y
por último terminaba aprendiendo de memoria las mismas, después a hacer planas con todas las letras del
abecedario combinadas con las vocales. Día a día quizá de forma mecánica
terminé el año leyendo, claro está deletreando cada palabra que componía una oración y si me preguntaban al final que
decía, no podía decirlo pues con esa forma de leer……..
Quien entraba al salón siempre
decía: que niños tan calladitos tiene la profe de primero era así pues, la
maestra usaba algunas técnicas de corrección severas a estilo militar….suena como
fuerte, pero la verdad que era así. Si un niño hablaba, peleaba, no traía la
tarea o no hacía rápidamente la plana o tartamudeaba al leer
ella le pegaba contra el tablero o con una vara de café. Lo más curioso
de todo ello, es que nuestros padres estaban de acuerdo con dichas estrategias
de corrección que lograban el objetivo propuesto.
Los años de mi infancia en la
escuela fueron pasando repitiendo y
replicando todo lo que mis profesoras decían y hacían de ahí que según( Amaya Vásquez, J 2006,p.21)
solo la escritura la asumía para
“escribir claro, con letra legible, para hacer planas, transcripciones y
dictados” de igual forma que la lectura la realizaba como un ejercicio para
“identificar el valor fonético de los
signos lingüísticos; para pronunciar bien para entonar y hacer gimnasia de la
dicción y no para desarrollar procesos de comprensión y de análisis”.
Llegó por fin el momento de ir a
la Normal María Auxiliadora, hermoso claustro religioso de las hermanas
Salesianas, en donde en acuerdo con mis padres estuve interna bajo unas reglas
y unas normas que buscaban hacer de mí siempre un sujeto dócil y homogéneo, el
que siempre acataría las reglas impuestas en dicho establecimiento, no podía
ser diferente porque entonces ya no sería digna de pertenecer a tan prestigiosa
institución.
De igual forma que en mi
primaria, el proceso de la lectura y la escritura seguía siendo algo impuesto
por cada uno de los docentes, dado que escribía solo resúmenes, informes,
trabajos de documentación entre otros, todo
ello en ocasiones sin recibir una orientación para hacerlo o una instrucción
para organizar la información que se
debía escribir, diría yo y que según (Amaya Vásquez, J. 2006, p. 22) :la
escritura solo la asumía como “una actividad mecánica y no como el proceso de
pensamiento que requiere el manejo de diferentes estrategias que parten del
entorno “.
No puedo olvidar por su puesto el
aspecto literario trabajado en mi
secundaria, ya que debía aprender muchos autores, corrientes literarias de las
diversas épocas, las características , los representantes , obras y el análisis
de algunos textos los cuales logro
evocar en este momento como: El Moro(José Manuel Marroquín),El Cristo de
espaldas (Eduardo Caballero Calderón), La Vorágine (José Eustacio Rivera),
María (Jorge Isaac),Don Quijote de la Mancha(Miguel de Cervantes Saavedra), La
mala hora (Gabriel García Márquez).Quizá los recuerdo por el tipo de narración
o por algo significativo sucedido en la vida de sus personajes ……
Así pasaron seis años de mi vida y llegó la oportunidad de enseñar en el grado
primero, la verdad….. quizá lo que me angustió un poco el primer día, fue
sentir que debía enseñar a leer y a escribir, un gran reto para mí, pues era mi estreno como docente. La rectora al terminar
la jornada, me llamó a su oficina para hacerme recomendaciones de cómo
debería enseñar, lo más curioso y que
recuerdo así como si fuera ahora, es que sacó un cuaderno y empezó a escribir
con letra cursiva, ummm, solo la miraba y decía para mis adentros, que haré, no
manejo esa letra, pero que carambas……., aprenderé. Así fue, tuve que comprar un cuaderno
ferrocarril, para hacer ejercicios que encontraba planteados en una cartilla.
La señora Isabel la rectora del colegio quería que enseñara con planas repetitivas,
utilizando las diferentes letras del
abecedario acompañadas con sus vocales, la tarea fue ardua, ya que para mi casa
en ocasiones llevaba algunos cuadernos
para poner muestras.
En esa bella experiencia, en los
que replicaba siempre con la misma forma
de enseñar, especialmente la misma táctica con la escritura y lectura(planas,
ejercicios de dicción y dictados), busqué estrategias propias no impuestas por
la rectora, entre estas quizá; la más divertida era cuando con los niños
salíamos al parque a buscar objetos para
trabajar en la clase, jugábamos, armábamos hasta supermercados con los que
realmente aprendieron a escribir y leer los nombres de los objetos que allí se
encontraban . Que va a la rectora no le gustaba mucho este tipo de actividades.
En repetidas ocasiones me decía que estaba
perdiendo el tiempo en juegos, en tontadas decía ella, pero la verdad…., yo
sabía que no era así, sin embargo no quería llevar la contraria para evitar
problemas y de paso conservar el puestico. Quería salirme de la rutina generar
nuevas experiencias de aprendizaje, salirme de los esquemas. Lo hice algunas
veces pero el regañito era seguro. Pero siempre me iba contenta cuando
recordaba las imágenes de los niños participando en las actividades de mis
clases de lectura y escritura.
A las otras asignaturas casi no
se les daba importancia puesto que según
el criterio de la señora rectora, luego se iban aprendiendo, eso sí , lo más
importante para primerito, era aprender a leer y escribir.
Mi inquietud era grande, mis
deseos muchos, de hacer cosas diferentes, digo diferentes a copiar,
transcribir, hacer planas de letras y números, pero ahí venía el pero…….. la
rectora era una señora adulta mayor, y como podría imaginarme ella no
permitiría cambios para impartir el conocimiento, quien salía de esos límites
también se tenía que salir del colegio, eso era lo que se murmuraba detrás de
la puerta y en los pasillos.
Bueno …. a pesar que en varias ocasiones me llamaron la
atención por romper esquemas ,como lo
dije anteriormente, la rectora me quería, porque decía que me le parecía a una
nieta y así……. como dirían muchos con
los cariñitos y regañitos me sostuve, durante los siete añitos, hasta que murió
la señora Isabelita( rectora).
Terminaron mis días de trabajo en
el colegio Cristo Rey. Y a buscar trabajo se dijo…, La cosa fue difícil , pero
buscando y buscando al San Juan fui llegando. El Instituto San Juan de Dios,
era una institución nombrada en el sector, se decía que era un colegio muy
bueno. Y claro….la satisfacción más
grande sería pertenecer a este prestigioso colegio y que gracias a una amiga
llegué a este lugar.
En el Instituto San Juan de Dios he tenido muchas experiencias que podría narrar, quizá, tendría que utilizar
mucho tiempo para ello, por eso me atrevo a contarles solo algunas vividas en
el año 2010.
Quiero contar a muchas personas
que lo bueno es que en el San Juan
,siempre al iniciar cada año, se da a
conocer el currículo, se planifican los proyectos, los contenidos, las
actividades que vamos a hacer, es una delicia saber se pueden hacer cosas
nuevas. Digo que delicia, ya que en el
colegio anterior, no había sentido ese ambiente, era algo establecido y que
debía cumplirse sin salirse de sus parámetros.
Podría decir que en tantos años dando clases y actualizando mi formación
como docente, puedo pronosticar cuales serán las posibles metas y objetivos a cumplir con el grado tercero. Pero lo que
siempre me preocupa es cómo será el comportamiento de mis estudiantes frente a las propuestas, ya que
se que aunque algunos cocimientos sean los mismos u otros, cada vez que viene un año nuevo es
un reto diferente, ya que son personitas diferentes con realidades emotivas y
afectivas con las que debo luchar y enfrentarme cada instante de mi vida dentro
del aula escolar.
Por ello surgió entonces el gran desafío de proyectar y
diseñar actividades en las que todos se
pudieran involucrar, cosas que propendieran en pro de mis chicos, (así
les digo con cariño), entonces decidí
acercarme a la realidad de ellos.
Comencé a establecer diálogos
espontáneos con ellos, en los cuales siempre escuchaba ideas nuevas frente a lo
querían aprender, lo que habían aprendido o escuchado en la tele, experiencias
vividas en casa. Se expresaban con tanta espontaneidad que me sorprendía
escucharlos. Después les decía que ya no solo me contaran estos hechos
oralmente, sino que también me los mencionaran de forma escrita. Quiero aclarar al
principio fue una tarea difícil pero, poco a poco lo fueron haciendo de forma
más creativa y así surgieron muchos escritos que… vaya, vaya… que me sorprendían.
En definitiva logré comprender
que para que los aprendizajes sean significativos era necesario hacer que los
estudiantes se sintieran dueños de sus propios saberes.
Sorprendida por la receptividad
evidenciada, busqué en cada oportunidad movilizar sus pensamientos en ambientes
con plena libertad, escribiendo lo que conocían y les era familiar, en sus
famosos “cuadernos de creaciones”. A partir de esto mis estudiantes fueron logrando e
incorporando aportes narrativos de la realidad y finalmente, ya estaba logrando
que con agrado escribieran, disfrutando de las clases de castellano, especialmente
esas en las que escribían libremente.
Los estudiantes sabían que los quería mucho. Creo que así me
sentían, me lo habían demostrado con
actitudes y mensajes. Cuando la tristeza y el desgano persistían en mis chicos, escribí mensajes como: Ahora
estás algo cansado, pero sabes que estoy junto a ti para ayudarle a seguir.
¡Hoy puedes cambiar, aquí y ahora!
¿Verdad que intentarás salir adelante?, Siento que
estas palabras sirvieron de algo,
bueno….. hasta tenían algún efecto, lo vi reflejado en algunos de mis
estudiantes.
Se llegó la oportunidad de
ingresar a la universidad y por su
puesto empezó un reto, ya no como maestra sino como estudiante en el que el
ejercicio de escribir y de leer estaba
bajo mi responsabilidad pues debía cumplir con ciertos requisitos, la verdad no ha sido
tan complicado como lo había pensado, ya que cada vez me enamoro de lo que hago. Disfruto y saboreo cada texto extrayendo de cada uno de ellos el néctar del
saber.
Veo que podría quedarme contando
y mencionando muchas cosas de mi experiencia de vida, quizá hasta llenar muchas hojas pero, hoy debo dar
un fin a mi relato diciendo que: “creo que no me doy por vencida ante las
dificultades o los obstáculos que aparecen
en mi labor como docente y
estudiante ya que insisto y vuelvo a insistir, escogiendo caminos, que quizá me
permitan llegar a la meta propuesta.
Bibliografía
Amaya Vásquez.(2006).El docente
de lenguaje.(3aEd).Colombia


Interesante tu reflexión , claro te centraste en la lectura y la escritura inicial... pero faltó mayor énfasis en la literatura, en tu acercamiento a ella... qué pasó en la Universidad???
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