VIAJANDO POR EL MUNDO DE LOS RECUERDOS
Nací
en el seno de una familia humilde, donde los principios, los valores y la educación
forman parte del regalo más preciado que se le puede heredar al ser humano; ingresar a una institución educativa era todo
un reto, pues se requería tener una edad determinada, allí no habían jardines
ni guarderías por lo tanto se pasaba los primeros 7 años en casa.
El
colegio de la Presentación, Institución de carácter pedagógico por excelencia,
dirigido por una comunidad religiosa eminentemente educadora, “las
hermanas de la caridad dominicas de la presentación”, su filosofía basada en el servicio a los demás; su de modalidad femenina hacia que mis
padres pensaran en esta como la formación apropiada para sus hijas.Allí estudiaba mi hermana y se prepara para ser Maestra, gracias a ella a los cuatro años empecé a tener contacto con el lápiz y el cuaderno, recuerdo que me sentaba en una butaca frente Ella mientras exponía sus clases.
Esta
experiencia despertó en mí el interés por escribir y leer, situación que me
trajo llamados de atención, pues solo contaba con los textos y cuadernos de mis
hermanos mayores, quienes se enojaban cada vez que los encontraban rayados por aquello que
para mí era escribir.
Recuerdo
que cada día cuando mi hermana salía para el colegio yo la seguía, y me quedaba
en la puerta del colegio parada en puntas tratando de ver lo que pasaba allí dentro.
Esta rutina cambió el día que la profesora Carmenza, me tomo de la mano y me
invitó a su salón, allí estaban niños de primer grado que me miraban,
extrañados, me sentó en su puesto de
trabajo, y empezó a explicar su clase, repartió hojas, colores y lápiz a todos
los niños incluyéndome a mí y cuál fue mi
alegría cuando pidió a los demás niños un aplauso para mí. Dirigiéndose a mí, me preguntó: _ Quién te enseñó a escribir?. Yo le respondí: _ Mi hermanita. _Y le
conté todo lo que ella me enseñaba.
Terminada
la jornada de clase me llevo a mi casa. Mi madre estaba, muy preocupada y de
mal genio por no haberle avisado. La profe Carmenza la tranquilizó, y le contó
lo sucedido, pidiéndole que me dejara asistir al colegio, y Ella hablaría con la hermana directora para
que yo pudiera ingresar teniendo en cuenta mi edad.
Leer los cuentos de Caperucita roja, Blanca Nieves
y los siete enanitos, Pulgarcito, Pinocho, Alicia en el país de la maravillas,
entre otros, me llevaron a ese mundo imaginario y de fantasía, eran como la
puerta de entrada a un mundo mágico en el que todo niño quiere estar.
Fui
avanzando en cada uno de los diferentes grados y conociendo otro tipo de literatura, especialmente
aquella de autores, que le daban a mi pedacito de tierra orgullo
boyacense, Julio Flórez, Fernando Soto Aparicio, Eduardo Caballero Calderón, Jorge Aníbal
Niño, la poesía costumbrista del Indio Rómulo.
La
novela el Cristo de espaldas, me impacto demasiado pues hablaba de la corrupción política,
considerada como estigma a nivel nacional, que ocurrió a pocos kilómetros de mi pueblo, me mostraban un panorama de la realidad
actual.

_ ¡Qué decir!, de “esperaré la muerte, amiga muerte mientras afuera Llueve” las últimas palabras de Celina escritas, en su diario al decidir suicidarse por la condena a 24 años que le daban, por haber asesinado a su esposo…. Obras que dejaban rodar una que otra lágrima, por la profundidad de sus líneas, que me mantenían inmersa en vidas que no eran la mía.
Y saber que más allá de mi tierra, en mí
país florecían autores como Gabriel García Márquez, con la mala hora, Cien años
de soledad, la hojarasca; Jorge Isaac con la María; Jorge Eustasio Rivera,
con laboragine; Manuel Zapata Olivella, quien exalto en sus obras la identidad
negra, al ser El hijo de una mestiza; me permitían viajar por mi país sin salir
de mi casa.
Más
adelante en este recorrido por la literatura encontrar que atravesando
fronteras existían exquisitas obras como Hamlet, Romeo y Julieta de Shakespeare; La Ilíada y
la Odisea de Homero; El Quijote de
Miguel de Cervantes Saavedra; la Casa Verde de Mario Vargas Llosa me
permitieron conocer lugares, que invitaban a ser visitados. Terminada mi etapa escolar me quedo un sabor dulce para seguir deleitándome con la lectura, de José Saramago, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Dan Brown, y toda aquella literatura del Barco de Vapor que al lado de mis estudiantes comparto y sigo viajando por el mundo de las letras.
. . .
F I N
BIBLIOGRAFIA DE IMÁGENES






Gloria, que interesante que digas... asi como escribia... pues los niños cuando hacen grafias ya empiezan a escribir... un acercamiento a la literatura muy desde lo que la escuela señala, sería importante lograr acercamientos con otros autores. Recuerda que nuestro autor colombiano se llama Jairo Anibal... no Jorge y que la obra de denuncia de masacre en la cucheras es La Voragine.
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