domingo, 12 de febrero de 2012



VIAJANDO POR EL MUNDO DE LOS RECUERDOS

Soy Gloria,  la menor de cuatro hermanos, oriunda de una región en el norte de Boyacá, un pueblo con profundas raíces católicas,  que aún se viven, se manifiestan y se practican creencias religiosas que alimentan la moral y la ética de sus creyentes como una forma de expresión social, cultural y del lenguaje.
Nací en el seno de una familia humilde, donde los principios, los valores y la educación forman parte del regalo más preciado que se le puede heredar al ser humano;  ingresar a una institución educativa era todo un reto, pues se requería tener una edad determinada, allí no habían jardines ni guarderías por lo tanto se pasaba los primeros 7 años en casa.


El colegio de la Presentación, Institución de carácter pedagógico por excelencia, dirigido por una comunidad religiosa eminentemente educadora,  “las hermanas de la caridad dominicas de la presentación”, su filosofía  basada en el servicio a los  demás; su de modalidad femenina hacia que mis padres pensaran en esta como la formación apropiada para sus hijas.


Allí estudiaba mi hermana y se prepara para ser Maestra, gracias a ella a los cuatro años empecé a tener contacto con el lápiz y el cuaderno, recuerdo que me sentaba en una butaca frente  Ella mientras exponía sus clases. 
Esta experiencia despertó en mí el interés por escribir y leer, situación que me trajo llamados de atención, pues solo contaba con los textos y cuadernos de mis hermanos mayores, quienes se enojaban cada vez  que los encontraban rayados por aquello que para mí era escribir.
Recuerdo que cada día cuando mi hermana salía para el colegio yo la seguía, y me quedaba en la puerta del colegio parada en puntas tratando de ver lo que pasaba allí dentro. Esta rutina cambió el día que la profesora Carmenza, me tomo de la mano y me invitó a su salón, allí estaban niños de primer grado que me miraban, extrañados, me sentó  en su puesto de trabajo, y empezó a explicar su clase, repartió hojas, colores y lápiz a todos los niños incluyéndome a mí y cuál  fue mi alegría cuando pidió a los demás niños un aplauso para mí. Dirigiéndose  a mí,   me preguntó: _ Quién te enseñó a  escribir?. Yo le respondí: _ Mi hermanita. _Y le conté todo lo que ella  me enseñaba.
Terminada la jornada de clase me llevo a mi casa. Mi madre estaba, muy preocupada y de mal genio por no haberle avisado. La profe Carmenza la tranquilizó, y le contó lo sucedido, pidiéndole que me dejara asistir al colegio, y  Ella hablaría con la hermana directora para que yo pudiera ingresar teniendo en cuenta mi edad.



Leer  los cuentos de Caperucita roja, Blanca Nieves y los siete enanitos, Pulgarcito, Pinocho, Alicia en el país de la maravillas, entre otros, me llevaron a ese mundo imaginario y de fantasía, eran como la puerta de entrada a un mundo mágico en el que todo niño quiere estar.


Fui avanzando en cada uno de los diferentes grados y  conociendo otro tipo de literatura, especialmente aquella de autores, que le daban a mi pedacito de tierra orgullo boyacense,  Julio Flórez, Fernando Soto Aparicio,  Eduardo Caballero Calderón, Jorge Aníbal Niño, la poesía costumbrista del Indio Rómulo.

La novela el Cristo de espaldas, me impacto demasiado pues  hablaba de la corrupción política, considerada como estigma a nivel nacional, que ocurrió  a pocos kilómetros de mi pueblo,  me mostraban un panorama de la realidad actual.  


_ ¡Qué decir!, de “esperaré la muerte, amiga muerte mientras afuera Llueve” las últimas palabras de Celina escritas, en su diario  al decidir suicidarse por la  condena a 24 años que le daban, por haber asesinado a su esposo….  Obras que dejaban rodar una que otra lágrima, por la profundidad de sus líneas, que  me mantenían inmersa  en vidas que  no eran la mía.




Y saber que más allá de mi tierra, en mí país florecían autores como Gabriel García Márquez, con la mala hora, Cien años de soledad,  la hojarasca; Jorge  Isaac con la María; Jorge Eustasio Rivera, con laboragine; Manuel Zapata Olivella, quien exalto en sus obras la identidad negra, al ser El hijo de una mestiza; me permitían viajar por mi país sin salir de mi casa.

Más adelante en este recorrido por la literatura encontrar que atravesando fronteras existían exquisitas obras como Hamlet,  Romeo y Julieta de Shakespeare; La Ilíada y la Odisea de Homero;  El Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra; la Casa Verde de Mario Vargas Llosa me permitieron conocer lugares, que invitaban a ser visitados.


Terminada mi etapa escolar me quedo un sabor dulce para seguir deleitándome con la lectura, de José Saramago, Carlos Cuauhtémoc Sánchez,  Dan Brown, y toda aquella literatura del Barco de Vapor que al lado de mis estudiantes comparto y sigo viajando por el mundo de las letras.

                                                    . . .    F  I  N 




BIBLIOGRAFIA DE IMÁGENES


1 comentario:

  1. Gloria, que interesante que digas... asi como escribia... pues los niños cuando hacen grafias ya empiezan a escribir... un acercamiento a la literatura muy desde lo que la escuela señala, sería importante lograr acercamientos con otros autores. Recuerda que nuestro autor colombiano se llama Jairo Anibal... no Jorge y que la obra de denuncia de masacre en la cucheras es La Voragine.

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